Una avalancha de hielo y rocas cayó sobre un río y desató una corriente de agua, lodo y escombros que arrasó comunidades en la frontera entre Nepal y el Tíbet.
Katmandú.— La catástrofe que ha dejado más de 390 muertos y alrededor de 1,400 desaparecidos en la frontera entre Nepal y el Tíbet no fue provocada por una lluvia común.
Las investigaciones preliminares apuntan al colapso de una parte de un glaciar en el Himalaya. El desprendimiento generó una enorme avalancha de hielo y rocas que cayó sobre un río y desencadenó una inundación repentina de gran velocidad.
El agua, el lodo y los escombros avanzaron por los valles sin dar tiempo suficiente para evacuar. A su paso, la corriente destruyó viviendas, carreteras, puentes, instalaciones eléctricas y comunidades completas.
Entre las personas desaparecidas se encuentran residentes, trabajadores, turistas y peregrinos de más de 30 países.
¿Cómo comenzó la catástrofe?
Imágenes satelitales analizadas después del desastre muestran que una sección del glaciar se desprendió desde una altura superior a los 5,000 metros en la zona de Langtang Lirung.
La masa de hielo y roca cayó hacia el valle del río Lhende Khola. Los científicos estudian dos mecanismos que pudieron combinarse.
Una posibilidad es que el material bloqueara temporalmente el río y formara una presa natural. Al acumularse suficiente agua, la barrera cedió y liberó una corriente con una fuerza extraordinaria.
Otra explicación plantea que el impacto de la avalancha desplazó directamente una gran cantidad de agua, hielo y sedimentos hacia el cauce.
En ambos escenarios, el resultado fue una inundación repentina cargada de piedras, árboles, vehículos y restos de edificaciones.
Una corriente difícil de detener
La mezcla descendió por las montañas a una velocidad estimada de hasta 50 metros por segundo, equivalente a unos 180 kilómetros por hora en determinados tramos.
El material recorrió más de 100 kilómetros río abajo. Esto explica por qué la destrucción no quedó limitada al lugar donde se desprendió el glaciar.
Las comunidades ubicadas en el valle recibieron una pared de agua y escombros de varios metros de altura. Muchas personas apenas tuvieron tiempo para reaccionar.
La inundación también alcanzó el paso fronterizo de Gyirong, una ruta comercial y turística que conecta Nepal con el Tíbet.
¿Fue un terremoto?
Los primeros registros sísmicos hicieron pensar que un terremoto de magnitud 5.2 pudo haber provocado el desastre.
Sin embargo, análisis posteriores indican que la señal detectada probablemente fue generada por el propio colapso del glaciar y el movimiento masivo de hielo y rocas.
Esto significa que los instrumentos registraron la vibración producida por la avalancha como si se tratara de un movimiento sísmico.
Los científicos continúan estudiando el orden exacto de los acontecimientos. Por ahora, no existe evidencia concluyente de que un terremoto independiente haya desencadenado el colapso.
Más de 390 muertos y alrededor de 1,400 desaparecidos
El balance de víctimas continúa cambiando a medida que los equipos de rescate logran llegar a las zonas afectadas.
Según el recuento más reciente de Associated Press, más de 390 personas han muerto en Nepal y el Tíbet. Además, alrededor de 1,400 permanecen desaparecidas.
Entre ellas hay ciudadanos de más de 30 países. Muchos se encontraban en la región para realizar senderismo, trabajar en proyectos de infraestructura o participar en peregrinaciones hacia el monte Kailash, considerado sagrado por varias religiones.
Las autoridades han desplegado miles de militares, policías y rescatistas. También utilizan helicópteros para llegar a comunidades que quedaron incomunicadas.
Sin embargo, las carreteras destruidas, el terreno montañoso y el riesgo de nuevos deslizamientos dificultan las operaciones.
¿Existe peligro de otra inundación?
Sí. Las autoridades mantienen vigilancia sobre nuevos lagos formados por la acumulación de agua, hielo y escombros después del colapso.
Si una de estas barreras naturales cede, podría producirse otra descarga repentina sobre las comunidades ubicadas río abajo.
Por esa razón, algunas zonas permanecen evacuadas mientras especialistas analizan el terreno mediante imágenes satelitales, drones y sobrevuelos.
El riesgo no termina cuando deja de avanzar la primera inundación. Las montañas pueden continuar inestables durante días o semanas.
¿Qué relación tiene el cambio climático?
Los científicos advierten que todavía no se puede atribuir un evento específico únicamente al cambio climático.
No obstante, el calentamiento global aumenta las condiciones que favorecen este tipo de desastre.
Las altas temperaturas aceleran el derretimiento del hielo y debilitan la unión entre los glaciares y las montañas. También modifican los ciclos de congelación y descongelación que mantienen estables las rocas.
Como resultado, grandes bloques de hielo y piedra pueden desprenderse con mayor facilidad.
Nepal ha perdido cerca de una tercera parte de su hielo glaciar durante las últimas tres décadas. Además, el ritmo de derretimiento continúa aumentando.
¿Por qué fue tan destructivo?
La tragedia ocurrió por la combinación de varios factores:
- El desprendimiento de una enorme masa de hielo y roca.
- La altura desde la que cayó la avalancha.
- La acumulación o desplazamiento repentino de agua.
- Los valles estrechos, que concentraron la fuerza de la corriente.
- La presencia de comunidades, carreteras y obras cerca del río.
- La gran cantidad de turistas y peregrinos en la región.
- La falta de tiempo para emitir una alerta y evacuar.
No se trató solamente de agua. La corriente transportaba rocas, tierra, hielo y restos de infraestructura, lo que multiplicó su capacidad destructiva.
Una advertencia para las zonas montañosas
La tragedia de Nepal muestra que los glaciares no representan únicamente una reserva de agua. Cuando pierden estabilidad, también pueden desencadenar avalanchas, deslizamientos e inundaciones repentinas.
Los expertos consideran necesario ampliar la vigilancia satelital, instalar sistemas de alerta temprana y evitar nuevas construcciones en los cauces con mayor riesgo.
Mientras continúan las labores de rescate, las autoridades advierten que la cifra de víctimas podría aumentar. Numerosas comunidades siguen aisladas y cientos de familias todavía esperan información sobre sus desaparecidos.

