InicioOpinionesLa cuenta regresiva que pone al país en movimiento

La cuenta regresiva que pone al país en movimiento

La llegada de la antorcha de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 marca mucho más que el inicio simbólico de una ruta. Señala el comienzo real de una etapa en la que el país empieza a medirse a sí mismo frente a uno de los eventos deportivos más importantes que ha organizado en décadas.

El acto encabezado por el presidente Luis Abinader no solo encendió una llama ceremonial; encendió una conversación nacional sobre preparación, identidad y proyección internacional. En eventos de esta magnitud, el deporte es apenas la superficie visible. Debajo están la logística, la infraestructura, la coordinación institucional y la capacidad del Estado de cumplir con un calendario que no admite retrasos.

La “Ruta Wiche García Saleta” propone recorrer el país con un mensaje de unión y valores. La idea es poderosa porque convierte la preparación en una experiencia colectiva.

La verdadera prueba comienza ahora. Organizar unos juegos regionales implica más que encender una llama o anunciar una mascota, supone preparar instalaciones, garantizar transporte eficiente, fortalecer la seguridad, coordinar voluntariado, asegurar servicios médicos y demostrar capacidad organizativa frente a miles de atletas y visitantes.

La cifra de más de 6,000 atletas de 36 países convierte a Santo Domingo 2026 en un proyecto de país. No se trata solo de competir por medallas, sino de proyectar imagen, atraer inversión y consolidar la reputación de la República Dominicana como sede confiable de eventos internacionales.

Porque el éxito de estos juegos no se medirá únicamente en el podio, sino en la capacidad del país de demostrar que puede planificar, ejecutar y cumplir. La cuenta regresiva ya empezó, y con ella, el desafío de convertir la expectativa en realidad.