InicioInternacionalesTras el terremoto de Colombia: ¿qué tan preparada está República Dominicana para...

Tras el terremoto de Colombia: ¿qué tan preparada está República Dominicana para un gran sismo?

El terremoto de magnitud 7.4 que golpeó Colombia vuelve a poner sobre la mesa una pregunta importante para República Dominicana: vivimos en una isla con una amenaza sísmica conocida, pero ¿qué tan preparados estamos para enfrentar un evento de gran magnitud?

Santo Domingo. El poderoso terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el oeste de Colombia este lunes 10 de agosto ha dejado cientos de fallecidos, daños en viviendas, hospitales y otras infraestructuras, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate en las zonas más afectadas. 

El sismo tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, y afectó con especial fuerza ciudades como Cali, Pereira y Manizales. El Gobierno colombiano declaró el estado de emergencia ante la magnitud de los daños. 

Para República Dominicana, las imágenes que llegan desde Colombia también sirven como recordatorio de una realidad geológica: el país está expuesto a terremotos de gran magnitud y tiene antecedentes históricos que demuestran su potencial destructivo.

¿Por qué República Dominicana tiene riesgo de terremotos?

La Española se encuentra en una compleja zona de interacción entre las placas tectónicas de Norteamérica y el Caribe.

Parte de esa deformación se concentra en dos importantes sistemas de fallas: la Septentrional, al norte, y la Enriquillo-Plantain Garden, al sur.

La falla Septentrional atraviesa el densamente poblado valle del Cibao y es considerada por investigadores del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) como una fuente importante de amenaza sísmica para República Dominicana. 

Al sur ocurre algo similar con el sistema de Enriquillo. Investigaciones del USGS han documentado una secuencia histórica de grandes terremotos asociados a esa zona, incluido un evento estimado entre magnitudes 7.4 y 7.5 ocurrido en 1751 cerca del extremo oriental de la falla. 

Esto no significa que pueda determinarse cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto. Los terremotos no pueden predecirse con fecha, hora y magnitud específicas.

Lo que sí puede estudiarse es la amenaza existente y, sobre todo, reducir la vulnerabilidad antes de que ocurra un evento.

RD ya ha vivido grandes terremotos

República Dominicana no tiene que mirar únicamente hacia otros países para conocer los efectos que puede provocar un terremoto de gran magnitud.

El 4 de agosto de 1946, hace 80 años, un poderoso terremoto sacudió el noreste del país y generó además un tsunami que impactó la costa norte.

Ese episodio sigue siendo uno de los grandes referentes históricos del riesgo sísmico dominicano.

También existen registros de terremotos destructivos mucho más antiguos. Investigaciones del USGS han identificado importantes eventos sísmicos durante los siglos XVIII y XIX asociados a los sistemas de fallas que atraviesan La Española. 

La diferencia es que la República Dominicana de 2026 tiene una población, infraestructura, concentración urbana y cantidad de edificaciones muy superiores a las existentes hace ocho décadas.

Por eso, la pregunta no es solamente qué magnitud podría alcanzar un terremoto, sino cómo responderían las ciudades y sus edificaciones.

Entonces, ¿qué tan preparada está República Dominicana?

La respuesta no es simplemente sí o no.

República Dominicana ha desarrollado durante las últimas décadas mecanismos institucionales, normas de construcción, sistemas de evaluación de edificaciones, planes de reducción del riesgo y ejercicios de preparación de la población.

Entre ellos se encuentra la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (ONESVIE), creada para estudiar la vulnerabilidad sísmica de edificaciones e infraestructuras y recomendar medidas para reducirla.

También existe el Reglamento para el Análisis y Diseño Sísmico de Estructuras (R-001), que establece criterios técnicos que deben considerarse para que las nuevas estructuras puedan responder mejor ante movimientos sísmicos.

El desafío, sin embargo, no termina con las construcciones nuevas.

Una parte importante de la vulnerabilidad se encuentra precisamente en edificaciones levantadas antes de la aplicación de normativas modernas, construcciones informales o estructuras que necesitan ser evaluadas y eventualmente reforzadas.

Ese es uno de los puntos determinantes para medir qué tan preparada estaría realmente República Dominicana ante un terremoto severo.

Evaluar los edificios antes de que ocurra el terremoto

La prevención sísmica comienza mucho antes de que la tierra se mueva.

Una de las herramientas utilizadas en República Dominicana son las evaluaciones de vulnerabilidad de edificaciones e infraestructuras.

ONESVIE puede realizar inspecciones iniciales para identificar posibles vulnerabilidades y, cuando es necesario, avanzar hacia estudios más detallados que permitan determinar las condiciones estructurales y recomendar intervenciones.

El objetivo es sencillo: identificar dónde están los riesgos antes de una emergencia.

Pero evaluar una estructura no significa automáticamente que el problema haya sido solucionado. Cuando se detectan vulnerabilidades pueden ser necesarias intervenciones, reforzamientos o incluso modificaciones importantes.

Por eso, el desafío no consiste únicamente en conocer cuáles estructuras son vulnerables, sino en lograr que esas vulnerabilidades sean corregidas.

Preparar a la población es la otra mitad de la ecuación

Un terremoto de gran magnitud no sería solamente un desafío para ingenieros, edificaciones y organismos de emergencia.

También lo sería para millones de ciudadanos.

Saber cómo reaccionar durante los primeros segundos puede reducir riesgos: protegerse de objetos que puedan caer, identificar zonas seguras, evitar ascensores durante una evacuación y seguir las instrucciones de los organismos de emergencia.

República Dominicana ha realizado simulacros nacionales de evacuación por terremoto precisamente para entrenar a instituciones, empresas, escuelas y ciudadanos ante un escenario de este tipo.

Estos ejercicios forman parte de una estrategia más amplia de preparación, pero su efectividad depende también de que familias, comunidades y organizaciones conozcan previamente sus protocolos de emergencia.

El terremoto no se puede evitar; el desastre sí puede reducirse

La experiencia internacional demuestra una diferencia fundamental: la magnitud de un terremoto no determina por sí sola la magnitud de una tragedia.

También influyen la calidad de las construcciones, el tipo de suelo, la densidad poblacional, la ubicación de las infraestructuras críticas, la capacidad de respuesta de los organismos de emergencia y la preparación de la población.

En República Dominicana existe una amenaza sísmica conocida y documentada científicamente. También existen normas, instituciones y mecanismos destinados a reducirla.

Pero tenerlos no significa que el riesgo haya desaparecido.

El terremoto de Colombia vuelve a colocar la conversación donde realmente importa: no podemos saber cuándo ocurrirá el próximo gran sismo en República Dominicana, pero sí podemos decidir qué tan preparados estaremos cuando ocurra.