La tercera temporada cerró con la batalla de Tumbleton, nuevas traiciones y una Rhaenyra mucho más despiadada. La guerra Targaryen entra ahora en su etapa decisiva.
Advertencia: esta nota contiene spoilers del final de la tercera temporada de House of the Dragon.
Entretenimiento. La tercera temporada de House of the Dragon terminó con fuego, muertes y una transformación que puede cambiar el rumbo de la serie.
Rhaenyra Targaryen, interpretada por Emma D’Arcy, termina la temporada muy lejos de la figura que conocimos al comienzo de la historia. Ahora está dispuesta a tomar decisiones cada vez más duras para defender su derecho al Trono de Hierro.
Mientras tanto, la batalla de Tumbleton altera nuevamente el equilibrio entre los Negros y los Verdes.
El episodio no cierra la guerra. Al contrario, deja preparado el escenario para una etapa todavía más violenta de la Danza de los Dragones.
Rhaenyra muestra su lado más oscuro
Uno de los principales cambios del final ocurre lejos del campo de batalla.
Rhaenyra endurece su posición en Desembarco del Rey y comienza a actuar con una autoridad cada vez más agresiva.
Entre sus decisiones está expulsar a Mysaria de la Fortaleza Roja. Además, obliga a mantener con vida y alimentar a Helaena, que está embarazada.
Sin embargo, su transformación se hace todavía más evidente cuando vuelve a buscar el reconocimiento religioso de su reinado.
Rhaenyra acude al septo acompañada por Alyn y por su hijo Joffrey. Allí exige nuevamente ser ungida como reina.
El Gran Septón se niega.
La negativa adquiere mayor importancia porque Aegon II continúa vivo y también se confirma que Sunfyre, su dragón, sobrevivió.
Por tanto, la disputa por el Trono de Hierro está lejos de terminar.
Tumbleton cambia el curso de la guerra
Mientras Rhaenyra enfrenta su propia batalla política, Tumbleton se convierte en escenario de uno de los grandes enfrentamientos de la temporada.
Daemon Targaryen participa en la ofensiva de los Negros contra las fuerzas encabezadas por Ormund Hightower.
Sin embargo, la batalla cambia cuando Ulf el Blanco traiciona a los Negros.
Ulf monta a Silverwing y utiliza al dragón contra quienes hasta ese momento eran sus aliados.
El ataque provoca destrucción entre ambos bandos y demuestra nuevamente uno de los grandes problemas que enfrenta Rhaenyra: tener más dragones no garantiza controlar a quienes los montan.
La batalla también termina con la muerte de Ormund Hightower.
Los dragones se convierten en un problema para Rhaenyra
Durante buena parte de la guerra, conseguir más jinetes de dragón parecía representar una ventaja para los Negros.
El final demuestra que esa estrategia tiene un riesgo.
Los nuevos jinetes no poseen necesariamente la misma lealtad hacia la Casa Targaryen ni hacia Rhaenyra.
La traición de Ulf cambia el equilibrio militar y abre una pregunta importante para lo que viene.
¿Puede Rhaenyra controlar realmente el poder que puso en manos de los nuevos jinetes?
Ese conflicto podría tener consecuencias importantes en la última etapa de la guerra.
Hugh también tiene razones para cambiar
Tumbleton deja otra situación abierta.
Hugh Hammer entra en la ciudad para buscar a su esposa, Kat. Sin embargo, la encuentra muerta después de la batalla.
Hasta ese momento, Hugh había servido al bando de Rhaenyra.
Ahora su lealtad queda bajo presión.
La muerte de Kat puede alterar su relación con los Negros y convertirse en otro problema para una Rhaenyra que necesita mantener el control sobre sus jinetes.
Por tanto, el final no solo presenta una traición.
También prepara la posibilidad de nuevas rupturas.
Aegon II vuelve a entrar en el tablero
Otra revelación importante es la confirmación de que Aegon II sigue vivo.
Además, Sunfyre tampoco está muerto.
La noticia fortalece la posición de quienes todavía consideran a Aegon como el verdadero rey.
Para Rhaenyra, esto representa un problema político.
Controlar Desembarco del Rey no significa haber ganado la guerra. Mientras Aegon permanezca vivo, los Verdes mantienen una figura alrededor de la cual pueden reorganizarse.
Ese elemento será clave para la siguiente etapa del conflicto.
La muerte de Helaena cambia todavía más la historia
El final también deja una de las pérdidas más importantes de la temporada: Helaena Targaryen muere.
Su muerte elimina a uno de los personajes más particulares de la familia Targaryen y tendrá consecuencias para quienes permanecen dentro del conflicto.
Helaena había ocupado una posición diferente a la mayoría de los protagonistas. Mientras otros personajes luchaban directamente por poder, ella permanecía atrapada entre las consecuencias de una guerra familiar que nunca buscó.
Su salida aumenta todavía más la sensación de que la historia ha entrado en una etapa donde quedan menos espacios para la moderación.
¿Rhaenyra se está convirtiendo en Daenerys?
El cambio de Rhaenyra inevitablemente genera comparaciones con Daenerys Targaryen en Game of Thrones.
Ambas comienzan defendiendo una causa que consideran legítima. Sin embargo, el poder, las pérdidas y la guerra comienzan a transformar la manera en que ejercen ese liderazgo.
Eso no significa que sus historias sean iguales.
Sin embargo, House of the Dragon está colocando a Rhaenyra frente a una pregunta similar: hasta dónde está dispuesta a llegar para conseguir el poder que considera suyo.
Al inicio de la tercera temporada, Emma D’Arcy ya describía a una Rhaenyra convencida de tener un mandato casi divino para gobernar.
El final lleva esa convicción mucho más lejos.
¿Qué prepara House of the Dragon para el final?
La tercera temporada termina sin resolver la Danza de los Dragones.
En cambio, deja varias piezas preparadas para el desenlace.
Rhaenyra controla Desembarco del Rey, pero enfrenta problemas políticos y militares.
Aegon II está vivo.
Sunfyre también.
Ulf ha demostrado que los nuevos jinetes pueden cambiar de bando.
Hugh acaba de sufrir una pérdida capaz de alterar su lealtad.
Además, la guerra ha demostrado que los dragones pueden destruir tanto a enemigos como a civiles.
Todo apunta a que el conflicto entrará ahora en una fase todavía más destructiva.
La guerra ya está transformando a sus protagonistas
El gran giro del final no es solamente quién controla una ciudad o cuántos dragones tiene cada bando.
Es lo que la guerra está haciendo con sus protagonistas.
Rhaenyra comenzó la historia buscando que se reconociera el derecho que su padre le había concedido. Ahora gobierna mientras acumula pérdidas, enemigos y decisiones cada vez más difíciles.
Por eso, el cierre de la tercera temporada deja una pregunta mayor que quién terminará sentado en el Trono de Hierro.
Cuando termine la Danza de los Dragones, ¿qué quedará de Rhaenyra Targaryen?

