Fuente: El País
EsquinaRD. – Bajar de peso nunca fue tan “fácil” como ahora. Inyecciones semanales, menos hambre, kilos que se van rápido. Medicamentos como Ozempic, Wegovy o Mounjaro cambiaron la conversación sobre la obesidad en tiempo récord.
Pero hay un detalle del que se habla poco, qué pasa cuando los dejas. Y la respuesta no es tan bonita.
¿Qué encontró la ciencia?

Un análisis publicado en la revista médica The BMJ revisó 37 estudios con más de 9,300 personas. El resultado fue claro, la mayoría recupera el peso perdido en menos de dos años tras abandonar estos fármacos.
En promedio, el peso regresa a un ritmo de 0.4 kilos por mes. Mucho más rápido que cuando alguien deja una dieta o un plan de ejercicio tradicional.
¿Cuánto peso se recupera?
Depende del medicamento, pero los números llaman la atención:
- En el primer año tras dejar cualquier adelgazante: +4.8 kg
- Con agonistas de incretinas más antiguos: +6 kg
- Con los más potentes (Ozempic, Wegovy, Mounjaro): casi 10 kg
En sencillo, mientras más rápido bajas, más rápido suele volver.
No es solo el peso

Aquí viene lo preocupante. Al dejar el medicamento, también se pierden los beneficios de salud:
- El colesterol vuelve a subir
- La glucosa regresa a niveles previos
- La presión arterial se eleva otra vez
En alrededor de un año y medio, muchos marcadores vuelven al punto de partida.
¿Por qué ocurre el rebote?
Los expertos explican algo clave, estos fármacos controlan el apetito artificialmente. Mientras los usas, funcionan muy bien. El problema aparece cuando se retiran.
El cuerpo puede producir menos GLP-1 natural y responder peor a él. Resultado, el hambre vuelve con fuerza y comer en exceso se hace más probable.
Como dijo uno de los investigadores, el medicamento hace tan bien su trabajo que muchas personas nunca aprenden a manejar su propio apetito.
¿Y el acompañamiento ayuda?
Sorprendentemente, los programas de dieta y ejercicio durante el tratamiento no redujeron el rebote después.
La razón parece sencilla, si no tienes hambre, no entrenas el autocontrol. Y cuando la inyección desaparece, no hay herramientas internas para sostener el cambio.
¿Son malos estos medicamentos?
No. Pero no son una bala mágica. Varios especialistas coinciden en algo importante, la obesidad es una condición crónica, y si se suspende el tratamiento, suele haber recaída, como pasa con otras enfermedades.
El problema es que a muchas personas se les vendió la idea de una solución temporal, cuando en realidad funciona mejor como tratamiento a largo plazo, algo que no todos pueden costear ni sostener.
La realidad sin maquillaje
- Muchos abandonan estos fármacos en el primer año
- El peso suele volver
- Los beneficios metabólicos se revierten
Sin cambios reales de hábitos, el cuerpo pasa factura.

