EsquinaRD.- Mientras muchos hablan de turismo, zonas francas o exportaciones, hay otro motor que sigue sosteniendo miles de hogares dominicanos: las remesas.
En los últimos cinco años, la República Dominicana recibió US$55,011.9 millones en remesas familiares, según cifras del Banco Central. Más que una estadística, se trata de un flujo económico que impacta directamente la vida diaria de miles de familias.
¿Por qué las remesas son tan importantes?
Porque ese dinero suele utilizarse en necesidades reales del día a día, como:
* compra de alimentos
* pago de alquiler o vivienda
* educación
* medicinas
* ahorro familiar
* pequeños negocios
* gastos básicos del hogar
En muchas comunidades del país, las remesas representan estabilidad económica y alivio financiero.
Solo en 2026 ya entraron casi US$1,900 millones. La tendencia se mantiene fuerte este año.
Entre enero y febrero de 2026, el país recibió US$1,870.4 millones, confirmando que los envíos desde el exterior continúan siendo uno de los soportes más constantes de la economía nacional.
Estados Unidos sigue liderando los envíos
El mayor volumen de remesas sigue llegando desde Estados Unidos, donde reside una gran parte de la diáspora dominicana.
De acuerdo con los datos oficiales:
* 83.4% de los envíos de febrero llegaron desde EE.UU.
* 81.4% del acumulado del año también provino de ese país
Otros mercados que aportan remesas en menor escala son:
* España
* Italia
* Haití
* Suiza
Más que dinero: impacto en toda la economía
Además de beneficiar a familias directamente, las remesas también ayudan a:
* fortalecer las reservas internacionales
* dinamizar el comercio local
* impulsar el consumo
* sostener el tipo de cambio
* mover sectores como servicios y transporte
Su efecto va mucho más allá del hogar que recibe la transferencia.
El vínculo entre la diáspora y el país
Cada envío representa esfuerzo, trabajo y conexión emocional entre quienes emigraron y sus familiares en República Dominicana.
Por eso, las remesas no solo son un ingreso económico: también son una muestra constante del vínculo entre la diáspora y su país.

