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Bajo lluvia y fe, así comenzó el año para miles en la Batalla de la Fe

Santo Domingo.- Llovía sin tregua, de esa lluvia que empapa la ropa y prueba convicciones. Aun así, el Estadio Olímpico Félix Sánchez empezó a llenarse desde temprano, como cada primero de enero, para un encuentro que ya forma parte de la memoria colectiva del país.

Una escena que se repite, pero nunca es igual

Paraguas de colores, fundas plásticas improvisadas y rostros decididos marcaron la jornada. La vaguada mantenía alertas meteorológicas activas, pero no cambió el plan, La Batalla de la Fe celebró su edición 62, fiel a su cita anual con la historia.

Antes de las cuatro de la tarde, músicos y cantantes ya ocupaban el escenario. Las graderías, casi llenas, mostraban una multitud diversa, preparada para resistir la lluvia. Cada asiento ocupado confirmaba que el evento va más allá del clima y del calendario.

Ante una asistencia que superó las 30,000 boletas entregadas, el pastor Ezequiel Molina Rosario habló sin rodeos. Su mensaje apuntó a la sociedad completa, corrupción, pérdida de valores y decisiones que, dijo, terminan afectando directamente a la gente.

El problema no es solo político

Molina insistió en que los males sociales no se corrigen con medidas tardías ni parches momentáneos. Habló de formación, ejemplo y responsabilidad desde la familia, señalando una crisis moral profunda que exige coherencia entre lo que se dice y lo que se vive.

Durante la jornada se elevaron oraciones por la nación dominicana, por las autoridades, por la familia y por la paz. También hubo peticiones por Estados Unidos, país al que se refirieron como aliado clave. Las plegarias fueron intensas, directas y cargadas de emoción.

El escenario detrás del escenario

El montaje ocupó las graderías y un área frontal destinada a prensa, equipo técnico y zona VIP. Baños móviles completaron la logística. Según explicó Molina, el evento tuvo un costo aproximado de 15 millones de pesos, cubiertos mediante ofrendas voluntarias.

La música sostuvo el ánimo. World Worship, Cales Louima, Chembo y la participación especial de René González acompañaron la jornada entre alabanzas y adoración, convirtiendo la lluvia en telón de fondo y no en obstáculo.

Más que un culto, La Batalla de la Fe se mantiene como un acto de cohesión social, reflexión y esperanza. Bajo lluvia o sol, cada primero de enero recuerda que la fe, cuando se vive en colectivo, también escribe historia.