Caracas.– La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó por unanimidad la reforma de la ley de hidrocarburos, una decisión que abre el sector petrolero a la inversión privada nacional y extranjera y marca un giro profundo en el modelo que había predominado durante el chavismo.
La nueva ley permite que empresas privadas puedan firmar contratos directos con PDVSA, sin necesidad de crear empresas mixtas ni de aprobación previa del Parlamento, aunque el Estado venezolano mantiene la propiedad de los yacimientos. Los contratos solo deberán ser notificados, lo que agiliza la entrada de capital al sector.
Qué cambia con la reforma

Con esta modificación, las empresas privadas también podrán comercializar directamente el petróleo, algo que antes era exclusivo de PDVSA, y manejar ingresos en cuentas bancarias en el exterior. Además, se establece un tope del 30 % a las regalías, con la posibilidad de que el Ejecutivo lo modifique, junto a exenciones tributarias para incentivar inversiones.
Otro punto clave es la incorporación de mecanismos de arbitraje y mediación internacional para resolver conflictos, una señal dirigida a dar mayor seguridad jurídica a inversionistas que en el pasado fueron afectados por expropiaciones.
El contexto político y económico
La aprobación de la ley ocurre en medio de un reacercamiento entre Caracas y Washington, impulsado por el interés mutuo en el petróleo. Tras estos cambios legales, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió la licencia general 46, que autoriza amplias transacciones con el Gobierno venezolano y PDVSA, incluyendo exportación, refinación y transporte de crudo venezolano por empresas estadounidenses.


Como parte de este nuevo escenario, también se levantaron las restricciones aéreas y se anunció el restablecimiento de los vuelos directos entre ambos países, suspendidos desde hace más de siete años.
La señal que envía Venezuela
Para el oficialismo, la reforma busca hacer el sector más competitivo, atraer inversiones y sostener la industria petrolera en medio de una economía golpeada. Para la oposición, el debate fue acelerado y redujo los controles estatales sobre un sector estratégico.Lo cierto es que, en pocas semanas, Venezuela ha construido el marco legal que permite una nueva etapa petrolera, con mayor apertura al capital privado y con Estados Unidos nuevamente como actor central.

