Barcelona. – Un hecho médico sin precedentes se convirtió también en una historia profundamente humana. Un equipo de cerca de 100 profesionales del Hospital Universitario Vall d’Hebron, en Barcelona, realizó el primer trasplante parcial de cara del mundo utilizando como donante a una persona que había solicitado la eutanasia y decidió donar antes de morir.
El procedimiento fue presentado por el hospital en una rueda de prensa en la que estuvo presente Carme, la mujer que recibió el trasplante y cuya vida cambió por completo tras lo que parecía un incidente menor.
Cuando algo pequeño se volvió una amenaza de vida
Todo comenzó con la picadura de un insecto. Lo que pudo quedar como una simple molestia derivó en una infección severa que provocó la muerte de células y tejidos del rostro, afectando funciones vitales como el habla, la respiración y la alimentación.
“Lo que podría haber sido una anécdota terminó siendo una experiencia horrible para ella y su familia”, explicó Joan-Pere Barret, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del hospital.
La situación se volvió tan crítica que Carme tuvo que ser intervenida de urgencia para poder recibir nutrientes. Fue entonces cuando los médicos le plantearon una opción extrema, pero esperanzadora, un trasplante parcial de cara.
Por qué esta donación fue clave
Los trasplantes faciales tienen requisitos muy estrictos, donante y receptor deben compartir sexo, grupo sanguíneo y características similares de la cabeza. Además, el rostro está profundamente ligado a la identidad personal.
En este caso, el hecho de que la donante hubiera solicitado la eutanasia permitió algo poco común, tiempo para planificar.
“Tener una donante en este contexto nos permitió una planificación en 3D tanto de la donante como de la receptora, lo que facilitó enormemente el trabajo”, explicó Barret.
Desde el hospital aclararon que no existía ningún vínculo entre ambas personas y que todo el proceso se realizó cumpliendo de forma estricta la legislación que regula la eutanasia en España.
Una cirugía al límite de la medicina
Un trasplante de cara es una de las cirugías más complejas que existen. Puede durar hasta 24 horas y requiere recursos altamente especializados. En el procedimiento se trasplantan piel, tejido adiposo, músculos faciales, nervios periféricos y huesos, estructuras pequeñas y delicadas que deben encajar con precisión milimétrica.
Hasta hoy, solo se han realizado 54 trasplantes de cara en todo el mundo, en poco más de una veintena de centros especializados. Vall d’Hebron es uno de ellos.

