EsquinaRD. – El escenario entre Estados Unidos e Irán vuelve a tensarse. El presidente Donald Trump advirtió que su país podría ejecutar un ataque contra territorio iraní en un plazo de dos a tres semanas, en medio de una ofensiva militar que sigue en curso.
A pesar del tono de la advertencia, dejó claro que las conversaciones con Teherán no se han detenido.
Qué dijo exactamente Trump
Durante una intervención televisada, el mandatario fue directo al referirse a la posibilidad de una acción militar:
«Vamos a atacarlos con mucha fuerza. En las próximas dos o tres semanas, los vamos a devolver a la Edad de Piedra».
La declaración aumenta la presión en un conflicto que ya venía escalando, aunque no ofreció detalles específicos sobre cómo o cuándo se ejecutaría ese posible ataque.
Un conflicto activo, pero sin cierre claro
La advertencia llega en medio de la operación militar conocida como “Furia Épica”, iniciada a finales de febrero con bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní.
Hasta ahora, no hay señales claras de cuándo podría terminar esta ofensiva ni si implicará una fase más amplia, como el envío de tropas.
Mientras tanto, la postura oficial mantiene dos frentes abiertos: presión militar y diálogo diplomático.
Conversaciones que siguen en paralelo
Aunque el discurso suena contundente, el propio Trump reiteró que el canal de comunicación con Irán sigue activo.
«Mientras tanto, las conversaciones continúan», afirmó, dejando ver que Washington no descarta una salida negociada.
Qué pasa dentro de Irán, según EE.UU.
El mandatario también abordó la situación interna iraní. Aseguró que el cambio de liderazgo no formaba parte del plan inicial, pero que se ha producido tras la muerte de figuras clave, entre ellas el líder supremo Alí Jameneí.
Además, indicó que Estados Unidos ya mantiene contacto con nuevas figuras políticas, incluyendo al presidente del parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf.
Por qué este conflicto no es nuevo
La tensión entre ambos países no comenzó ahora. Se arrastra desde hace décadas, con uno de sus momentos clave en la Revolución Islámica de 1979, que cambió el rumbo político de Irán y marcó el deterioro de su relación con Estados Unidos.
Desde entonces, el vínculo se ha mantenido marcado por choques constantes, desconfianza y episodios de confrontación.
El tema nuclear, una de las mayores tensiones
En los últimos años, el foco ha estado en el programa nuclear iraní. Estados Unidos y sus aliados sostienen que Teherán busca desarrollar capacidad militar, mientras Irán insiste en que su proyecto tiene fines pacíficos.
Ese desacuerdo sigue siendo uno de los puntos más sensibles y el que mantiene el conflicto activo.

