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¿Somos menos inteligentes que antes?

Lo que dicen los estudios sobre la Generación Z y el llamado “retroceso cognitivo”

EsquinaRD. – Durante décadas, el mundo asumió que cada generación sería más inteligente que la anterior. Las pruebas de coeficiente intelectual (CI) parecían confirmarlo. A ese crecimiento sostenido se le llamó “efecto Flynn”.

Pero en los últimos años, los datos empezaron a contar otra historia.

Qué está mostrando la evidencia

Investigaciones en Europa y otros continentes han detectado un descenso gradual en los resultados de pruebas cognitivas en personas nacidas después de mediados de los años 70.

En países como Noruega, Dinamarca, Finlandia, Reino Unido y Francia, los estudios poblacionales muestran que el aumento constante del CI se frenó… y luego comenzó a bajar.

Las áreas más impactadas no son solo números abstractos. Se trata de:

  • Comprensión lectora profunda
  • Capacidad de concentración sostenida
  • Memoria de trabajo
  • Resolución compleja de problemas
  • Habilidades matemáticas

El fenómeno no se limita a un país ni a un sistema educativo específico. Se ha observado en más de 80 naciones. Y eso encendió alarmas.

¿Es que la gente es “menos capaz”?

Hablar de “menos inteligentes” puede ser simplista. Lo que los estudios reflejan es un cambio en ciertas habilidades cognitivas medidas tradicionalmente.

No significa que una generación sea inferior. Significa que el entorno en el que crece es radicalmente distinto.

El cerebro se adapta al contexto. Y el contexto actual está dominado por pantallas, inmediatez y estímulos constantes.

El papel de la tecnología

Algunos expertos en neurociencia educativa han señalado que el uso masivo de dispositivos digitales —especialmente en aulas desde la década de 2010— podría estar influyendo en cómo procesamos la información.

No porque la tecnología sea “mala” en sí misma sino porque:

  • Reduce la lectura prolongada.
  • Favorece el consumo fragmentado.
  • Premia la velocidad sobre la profundidad.
  • Sustituye memoria por búsqueda inmediata.

El cerebro no funciona como Google. Cuando dejamos de ejercitar ciertas capacidades, esas capacidades pierden fuerza.

Acceder a información no es lo mismo que comprenderla.

El caso de Dinamarca

Ante resultados preocupantes, Dinamarca tomó una decisión fuerte, reducir significativamente el uso de dispositivos digitales en las aulas y priorizar libros físicos y escritura a mano.

La apuesta no fue “volver al pasado”, sino equilibrar el presente. Docentes han reportado mejoras en concentración y participación. No es magia. Es menos distracción constante.

Qué significa esto para nosotros

El problema no es generacional. Es estructural. Durante años se creyó que entregar una computadora por estudiante resolvía la crisis educativa. Pero aprender requiere algo más que acceso, requiere disciplina mental, guía pedagógica y profundidad.

La pregunta no es si somos “menos inteligentes”. La pregunta es: ¿Estamos entrenando el cerebro para pensar… o solo para reaccionar?

Tal vez la conversación real no sea nostalgia ni alarma. Tal vez sea equilibrio.