Teherán.- Irán aseguró que está preparado tanto para un conflicto armado como para una negociación diplomática, en medio de protestas masivas contra el régimen y tras nuevas advertencias de Estados Unidos sobre una posible intervención militar si no cesa la represión interna.
El canciller Abás Araqchi afirmó: “Irán no busca la guerra, pero está totalmente preparado”, y agregó que “también estamos preparados para negociar”, siempre que el diálogo sea justo, con igualdad de derechos y basado en el respeto mutuo.
La presión desde Washington
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que los líderes iraníes querían “negociar” y que se estaba “preparando una reunión”, aunque advirtió: “Puede que tengamos que actuar antes de una reunión”, al mencionar que se evalúan “opciones muy fuertes”.
La ONG Iran Human Rights informó que al menos 192 manifestantes han muerto desde el inicio de las protestas el 28 de diciembre, aunque advirtió que la cifra real podría ser mayor. También reportó más de 2,600 detenciones en todo el país.
Denuncias más graves
Según la organización, “información no verificada indica que al menos varios cientos, o incluso más de 2,000 personas según algunas fuentes, han sido asesinadas”, en medio de una represión que se intensificó pese a los cortes de internet impuestos por las autoridades.
Videos verificados muestran cuerpos frente a una morgue en Teherán, mientras familiares buscan desaparecidos. Medios iraníes, de su lado, reportaron decenas de miembros de las fuerzas de seguridad muertos durante las marchas.
Del reclamo económico al desafío político
Las protestas comenzaron por el aumento del costo de vida, pero evolucionaron hacia un movimiento contra el régimen teocrático instaurado en 1979, convirtiéndose en uno de los mayores desafíos internos que enfrenta la República Islámica en décadas.
El gobierno declaró tres días de luto por los “mártires de la resistencia” y promovió contramanifestaciones. La televisión estatal mostró miles de personas en Teherán respaldando al régimen y homenajeando a los fallecidos de las fuerzas de seguridad.
Reacciones internacionales
China pidió calma y rechazó cualquier injerencia extranjera. El canciller alemán, Friedrich Merz, criticó “con firmeza” la violencia del gobierno iraní contra manifestantes, calificándola como una “señal de debilidad”.

