Nueva York.- El expediente contra Nicolás Maduro cae en manos de Alvin K. Hellerstein, un juez con décadas en el Distrito Sur de Nueva York. A sus 92 años, vuelve al centro de una causa que mezcla justicia, política y atención global.
Un nombre conocido en casos grandes

Hellerstein no es novato en tormentas judiciales. Ha llevado procesos complejos, de alto perfil y con impacto internacional. Su estilo sobrio, técnico y sin poses mediáticas lo coloca como árbitro firme en momentos donde cada decisión cuenta.
La primera audiencia se celebrará en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York. Si el caso permanece allí, el escenario será el Palacio Daniel Patrick Moynihan, una sede acostumbrada a juicios históricos que marcan época y dejan precedentes.
Vínculos previos con el chavismo
El juez ya conoce expedientes vinculados a altos exfuncionarios venezolanos. Entre ellos, el caso de Hugo Armando “el Pollo” Carvajal, quien se declaró culpable y coopera con la justicia estadounidense, dentro de un proceso aún en desarrollo.
La fiscalía federal acusa a Maduro de varios delitos graves, según el documento de imputación presentado. El expediente también incluye a familiares y exfuncionarios, y sostiene la existencia de una estructura criminal con alcance transnacional.
Un proceso que mira el mundo
Sin estridencias, Hellerstein asume una causa sin precedentes: un presidente venezolano procesado en Estados Unidos. La audiencia inicial abre un camino largo, observado por gobiernos y tribunales, donde cada paso tendrá eco más allá de la sala.

