EsquinaRD. – La rapera Nicki Minaj volvió a poner su nombre en titulares… y esta vez no fue por música ni premios.
Un tuit suyo ha desatado una avalancha de reacciones, teorías y controversias en redes sociales, y ha encendido el debate sobre los límites entre expresión artística, conspiraciones y responsabilidad pública.
El tuit que desató todo

Después de los Grammy 2026, Nicki publicó en su cuenta de X (antes Twitter) un mensaje que muchos están llamando uno de los más controversiales de su carrera.
En él, Minaj escribió que: Su “artista favorito” estaría participando en rituales satánicos que implican violencia extrema y sacrificios, incluyendo acusaciones graves sobre abuso de menores y culto.
Hasta ahora, no identificó a nadie por nombre, pero las palabras fueron lo bastante fuertes como para que internet se desbordara en interpretaciones, acusaciones y teorías.
El contexto detrás del mensaje
Esto no surgió de la nada. El tuit llegó poco después de una broma hecha por Trevor Noah en los Grammy 2026, donde el presentador se refirió a Nicki de forma que muchos interpretaron como una crítica velada. Desde ese momento, fans y comentaristas empezaron a especular sobre si el mensaje de Minaj era una respuesta directa.
La forma del tuit — misteriosa, sin nombre específico, pero extremadamente grave en las acusaciones — provocó un efecto dominó:
• Usuarios intentando descubrir a quién se refería
• Otros pidiendo pruebas o explicaciones claras
• Algunos defendiendo a Nicki como “alertando sobre algo real”
• Muchos señalando que las acusaciones no tienen respaldo verificable
¿Qué deja este episodio?
Este episodio no es solo sobre un tuit controversial. Es sobre cómo hoy, en la era digital:
• Las acusaciones sin nombre pueden generar explosiones mediáticas instantáneas.
• Las celebridades tienen un poder comunicacional enorme — y cada palabra se interpreta, se retuerce y se viraliza.
• Las teorías conspirativas siguen encontrando terreno fértil en redes, especialmente cuando mezclan misterio, fama y temas tabú.
Una vez más, una estrella global demostró que en redes una frase puede tener impacto mundial en minutos… para bien, para mal o simplemente para encender la conversación.

