InicioEntretenimientoJuan Luis Guerra encendió Santiago: dos noches que hicieron vibrar el Cibao

Juan Luis Guerra encendió Santiago: dos noches que hicieron vibrar el Cibao

Santiago, República Dominicana. El viernes 20 y sábado 21 de febrero no fueron fechas cualquiera. Fueron noches de reencuentro, de nostalgia con ritmo y de un Estadio Cibao convertido en un solo corazón latiendo al compás del merengue y la bachata.

Las puertas se abrieron desde las seis de la tarde. VIP, Special, Guest y gradas comenzaron a llenarse poco a poco hasta que más de 18 mil personas el viernes y el sábado confirmaron que Santiago tenía hambre de Juan Luis.

Noche 1: un viaje entre clásicos y sorpresas

El concierto arrancó oficialmente pasadas las 9:30 de la noche, luego de una apertura que dio espacio a nuevos talentos como MARTOX. Más adelante, la tarima se fue llenando de nombres que sumaron matices a la experiencia como Rawayana, Maridalia Hernández, Adalgiza, El Blachy y El Prodigio.

Desde los primeros acordes de “Rosalía” quedó claro que sería un recorrido por décadas de historia musical. “La Travesía”, “La llave de mi corazón”, “Estrellitas y duendes”, “El Niágara en bicicleta”, “Ojalá que llueva café”, “Las avispas”… cada canción era coreada de principio a fin.

Hubo pausas que bajaron un poco la intensidad en comparación con otros conciertos históricos del maestro, pero cuando el público gritó “¡otra, otra!”, la respuesta fue inmediata. Regresó con “Bachata Rosa”, “A pedir su mano”, “Te regalo una rosa” y cerró a las 11:35 de la noche con “La bilirrubina”, dejando al estadio encendido.

Noche 2: Santiago no quiso dormir

El sábado fue otra historia. Más compacto, más fluido, más eléctrico. Desde “Rosalía” hasta “El costo de la vida”, el repertorio se sintió como un tren sin frenos.

Invitados como Beto Montenegro, Manny Cruz, Maridalia Hernández, Mariela Mercado, El Prodigio y Sandy Gabriel enriquecieron una noche donde el merengue sonó robusto y la bachata abrazó al estadio completo.

“Visa para un sueño”, “Mambo 23”, “Santiago en coche” y “Como abeja al panal” hicieron que la grada se moviera como si fuera pista. Y cuando sonaron “A pedir su mano” y “La bilirrubina”, el cierre fue una explosión colectiva.

Más que un concierto, una celebración

Sí, hubo comentarios sobre organización y precios de alimentos. Sí, hubo comparaciones inevitables con presentaciones pasadas que muchos califican como épicas.Pero más allá de eso, lo que quedó fue la imagen de miles de personas cantando al unísono, abrazadas por canciones que han marcado generaciones.

Después de años sin presentarse en Santiago, Juan Luis no volvió solo, volvió con memoria, con clásicos intactos y con la prueba de que su música no envejece.