Jalisco. – Lo que pasó en el Estadio Panamericano no fue un juego normal. Fue un intercambio de golpes sin freno, un partido sin respiro y uno de esos encuentros que se cuentan durante años.
Los Leones del Escogido vencieron 16 carreras por 15 a los Federales de Chiriquí en un duelo que rompió récords, desbordó el marcador y dejó a República Dominicana con un pie en las semifinales de la Serie del Caribe Jalisco 2026.
Qué hizo histórico este juego
Entre ambos equipos se anotaron 31 carreras, la mayor cantidad en un solo partido en la historia del torneo, superando una marca que tenía 36 años.



Además:
- Se conectaron 34 hits
- Lanzaron 15 pitchers
- Hubo jonrones, rallies, empates y cambios de ventaja constantes
Un toma y dame sin control
Panamá golpeó primero, Dominicana respondió fuerte. Dominicana se escapó, Panamá volvió. Cuando parecía definido, el juego volvía a empatarse.
Así fue toda la noche. Hubo ventajas que duraron minutos, entradas de cinco y seis carreras, errores, batazos largos y un marcador que nunca dio tranquilidad a nadie.
El poder que sostuvo al Escogido
En medio del desorden, el Escogido encontró respaldo en el bateo oportuno.
- Franchy Cordero sacó la bola y empujó carreras clave
- Marco Hernández fue una pesadilla constante con el madero
- Gustavo Núñez y Erik González respondieron cuando más se necesitaba
Del lado panameño, los jonrones de Luis Castillo, José Ramos y Jhonny Santos mantuvieron a los Federales respirando hasta el último out.



El momento que decidió el juego
La diferencia real llegó en el cierre del octavo inning, cuando los Leones fabricaron dos carreras más, suficientes para inclinar definitivamente un partido que nadie parecía querer soltar.
Panamá anotó una en el noveno y amenazó con empatar, pero Jimmy Cordero cerró la puerta con sangre fría y selló uno de los salvamentos más tensos del torneo.
Qué significa esta victoria
- Escogido queda prácticamente clasificado a semifinales
- Panamá queda contra la pared y se juega la vida ante Puerto Rico
- Dominicana confirma que, aun sin dominio desde el montículo, tiene bateo para sobrevivir a cualquier locura

Lo que deja este juego
No fue bonito.
No fue ordenado.
No fue un manual de pitcheo pero fue Serie del Caribe en estado puro, emoción, drama, batazos y un final que solo resiste el que aguanta más. Y esta vez, el Escogido aguantó.

