EsquinaRD. – Vivimos conectados. Despertamos con el celular, trabajamos con pantallas y cerramos el día scrolleando. Las redes sociales ya no son solo entretenimiento sino parte de nuestra rutina emocional.
Y ahí surge una pregunta cada vez más común: ¿usar menos redes sociales podría ayudarnos a sentirnos mejor mentalmente?
La respuesta corta es: en muchos casos, sí. La respuesta completa es un poco más compleja.
Qué ha encontrado la ciencia

Varios estudios recientes han observado algo interesante, personas que reducen su tiempo en redes sociales, incluso por pocos días, reportan menos ansiedad, menos síntomas depresivos y mejor calidad de sueño.
No hablamos de desaparecer de internet ni de borrar todas las apps. Hablamos de bajar la intensidad, es decir, menos horas, menos comparación constante, menos estímulos sin pausa.
No es dejar las redes, es cómo las usamos
Los especialistas coinciden en algo clave: no todas las redes afectan igual ni a todas las personas por igual.
- Usarlas para hablar con amigos, aprender o crear contenido puede ser positivo.
- Usarlas de forma pasiva, compulsiva o para compararse constantemente suele ser lo que más afecta el bienestar.
El problema no es solo el tiempo, sino el tipo de relación que tenemos con ellas.
Por qué nos afectan tanto
Las redes están diseñadas para:
- captar atención
- generar comparación
- mantenernos siempre conectados
Eso, sostenido en el tiempo, puede provocar:
- sensación de insuficiencia
- ansiedad constante
- dificultad para desconectar
- problemas de sueño
- agotamiento mental
Nuestro cerebro no descansa cuando siempre está reaccionando.
¿Funciona reducirlas?
En muchos casos, sí. Estudios muestran que limitar el uso, incluso sin eliminarlo por completo, puede mejorar el estado de ánimo y la sensación de control personal. Pero no es una fórmula mágica.
Reducir redes ayuda más cuando se acompaña de:
- mejores hábitos de sueño
- pausas reales durante el día
- conexión fuera de la pantalla

