EsquinaRD. – En las últimas semanas ha estallado en redes el término “lipedema” luego de que la creadora de contenido, Gracie Bon, revelara que padece la enfermedad, que es una condición crónica poco conocida, pero cada vez más visible en mujeres de todo el mundo. El tema abrió un debate urgente sobre qué es realmente esta enfermedad, cómo se detecta y qué hacer para convivir con ella.
¿Qué es el lipedema y por qué ocurre?
El lipedema es un trastorno del tejido graso que provoca una acumulación anormal de grasa en piernas, glúteos y, en algunos casos, brazos. No está relacionado con obesidad ni con falta de ejercicio; de hecho, el peso no explica la inflamación desproporcionada, que suele ir acompañada de sensibilidad, dolor y facilidad para que aparezcan hematomas.

Los especialistas señalan que su origen es multifactorial, con un fuerte componente hormonal y genético. Por eso, suele manifestarse o agravarse en etapas como la pubertad, el embarazo o la menopausia.
Signos que alertan sobre la enfermedad
Aunque el lipedema aún se diagnostica por descarte, hay características que permiten identificarlo temprano:
- Acumulación simétrica de grasa, especialmente en piernas.
- Dolor y sensibilidad al tacto.
- Edema que empeora durante el día.
- Tobillos finos, sin la hinchazón típica del linfedema.
- Moretones frecuentes sin causa clara.
Detectarlo temprano es clave porque, según médicos especialistas en linfología, la enfermedad progresa por etapas y puede generar limitaciones importantes si no se maneja.

¿Se puede prevenir? Esto es lo que sí ayuda
Aunque no existe una forma garantizada de evitar la aparición del lipedema —debido a su fuerte base genética— los expertos recomiendan hábitos que podrían retrasar su avance o reducir la severidad:
- Peso saludable para disminuir la carga sobre las extremidades.
- Actividad física de bajo impacto, como natación, bici estática o caminar.
- Evitar estar muchas horas de pie o sentada sin movimiento.
- Cuidado hormonal, especialmente en etapas sensibles.
- Alimentación antiinflamatoria que reduzca retención de líquidos.
Estas pautas no curan, pero ayudan a controlar síntomas y mejorar calidad de vida.
Si ya fue detectado: ¿cómo se maneja el lipedema?
El lipedema no tiene cura definitiva, pero sí existen tratamientos efectivos para manejarlo. Los más recomendados por especialistas en flebolinfología (especialidad médica que se dedica al tratamiento integral de patologías venosas y linfáticas) incluyen:
- Terapia descongestiva: drenaje linfático manual, vendajes y compresión terapéutica.
- Linfopresión neumática para reducir inflamación.
- Ejercicio controlado y fisioterapia especializada.
- Nutrición antiinflamatoria orientada a bajar el dolor y la retención.
- Lipoescultura WAL o PAL, que en algunos casos mejora movilidad y reduce volúmenes (no es estética; es médica).
Con acompañamiento médico y hábitos constantes, las personas con lipedema pueden llevar una vida funcional, activa y saludable, adaptando su rutina según la etapa de la enfermedad.
Un problema real que necesita más visibilidad
El testimonio de Gracie Bon abrió nuevamente un tema que muchas mujeres viven en silencio. El lipedema suele confundirse con “engordar” o “retención”, lo que retrasa el diagnóstico y afecta la autoestima. Especialistas insisten en que la clave está en informar, reconocer los síntomas y evitar la estigmatización del cuerpo femenino.

