La República Dominicana encabeza el Índice Chapultepec de Libertad de Expresión y Prensa 2025, una medición que evalúa las condiciones en que se ejerce el periodismo en 23 países del continente. Con 82.17 puntos sobre 100, el país no solo ocupa el primer lugar del ranking elaborado por la Sociedad Interamericana de Prensa, sino que además aparece como el único dentro de la categoría más alta del informe: “Con Libertad de Prensa”.
Más allá del dato, el resultado abre una conversación más amplia sobre el momento institucional que vive el país. La libertad de expresión no se mide únicamente por la ausencia de censura; también se construye con acceso a la información pública, garantías para el ejercicio del periodismo y un clima donde el debate democrático pueda desarrollarse sin presiones.
El Índice Chapultepec observa precisamente esas condiciones. Su metodología analiza desde la seguridad de los comunicadores hasta la transparencia institucional y la posibilidad real de investigar y publicar sin interferencias. Que la República Dominicana encabece esa medición envía una señal relevante en un continente donde estas libertades enfrentan tensiones frecuentes.
El presidente Luis Abinader reaccionó al informe señalando que el reconocimiento representa orgullo, pero también una responsabilidad mayor con el fortalecimiento de las libertades públicas. La afirmación apunta a que la libertad de prensa no es un logro que se alcanza una vez, sino un equilibrio que debe sostenerse de forma permanente.
También conviene entender el resultado en su dimensión colectiva. Los avances en materia de libertades no dependen solo de decisiones gubernamentales; también descansan en la cultura democrática de una sociedad, en la independencia de los medios y en la capacidad del periodismo para ejercer su rol con responsabilidad.
Encabezar el índice regional coloca a la República Dominicana en una posición destacada dentro del debate sobre democracia y comunicación en las Américas. El desafío ahora será mantener ese estándar y convertirlo en una práctica cotidiana que fortalezca instituciones, promueva transparencia y garantice que la libertad de expresión siga siendo un pilar real de la vida pública.

