InicioNacionalesA la cucaracha le da asco que la toques: la verdad que...

A la cucaracha le da asco que la toques: la verdad que nadie te contó

EsquinaRD.- Aunque suene irónico, la cucaracha —ese insecto que muchos asocian con suciedad— es, en realidad, obsesiva con su higiene. Tanto, que cuando un humano la toca, su reacción inmediata no es huir… es limpiarse.

La ciencia lo respalda. Estudios de entomología, (rama de la zoología dedicada al estudio científico de los insectos), incluyendo investigaciones de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, han demostrado que las cucarachas pasan gran parte de su tiempo acicalándose meticulosamente, especialmente las antenas y el cuerpo.

No es manía: es supervivencia

Las antenas de la cucaracha son su principal herramienta para vivir. Con ellas detecta:

  • Comida
  • Amenazas
  • Sustancias químicas
  • Otros insectos

Si esas antenas se ensucian con polvo, químicos o residuos, pierden sensibilidad. Por eso, el insecto se las pasa por la boca una y otra vez, limpiándolas desde la base hasta la punta, como si estuviera “lavándolas”.

Entonces… ¿por qué se limpia cuando la tocamos?

La piel humana tiene aceites naturales, sudor y residuos invisibles. Para la cucaracha, eso es contaminación pura. Cuando una persona la toca, esos aceites interfieren con sus sensores y pueden afectarle la respiración y el olfato, así que el insecto corre a limpiarse de inmediato.

Las cucarachas no son limpias según los estándares humanos. Caminan por desagües, basura y superficies contaminadas, y pueden transportar bacterias.

Pero, paradójicamente, ellas sí se mantienen limpias a sí mismas, porque hacerlo aumenta sus probabilidades de sobrevivir. Su higiene no es moral ni estética, es evolutiva.

La razón por la que no desaparecen

Ese hábito constante de limpieza es una de las razones por las que las cucarachas han sobrevivido millones de años, adaptándose a casi cualquier ambiente del planeta.

Antenas limpias = sentidos activos.
Sentidos activos = más comida, menos depredadores, más vida.

La próxima vez que veas una cucaracha correr después de un contacto humano, ya sabes lo que está pasando: no está huyendo… está yéndose a lavar.