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Violencia en Haití se agrava y convierte zonas de la capital en trampas mortales

Puerto Príncipe, Haití. – La violencia armada en la capital haitiana no da tregua y, lejos de disminuir, se ha intensificado en los últimos meses.

Así lo advierte el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que alerta sobre un escenario cada vez más crítico para la población.

Cómo impacta la violencia en la gente

Los enfrentamientos entre la coalición de bandas conocida como “Viv Ansanm” y las fuerzas del gobierno están dejando consecuencias directas en la vida diaria.

No se trata solo de muertos y heridos. También hay:

  • Nuevos desplazamientos de familias
  • Interrupción de servicios básicos
  • Secuelas psicológicas en la población

La jefa de la delegación del CICR en el país lo describe así: “La violencia armada no sólo mata, sino que desmantela sistemáticamente todos los mecanismos de supervivencia de los que disponen las comunidades locales y la vida simplemente se derrumba”

Cuando lo cotidiano se vuelve peligroso

En muchos barrios, acciones simples se han vuelto un riesgo. Ir al mercado, trabajar o asistir a la escuela puede exponer a las personas a:

  • Balas perdidas
  • Reclutamiento forzado
  • Violencia sexual
  • Desapariciones

La organización advierte que varias zonas están rodeadas por puntos de control informales, lo que limita la movilidad y aumenta el peligro.

Barrios atrapados en la crisis

Algunas comunidades viven condiciones aún más difíciles.

En sectores como Cité Soleil, la falta de servicios básicos se suma a la violencia:

  • Sin electricidad
  • Sin sistemas adecuados de saneamiento
  • Con presencia constante de grupos armados

El resultado es un entorno donde la población queda prácticamente sin opciones seguras.

Nuevas formas de violencia aumentan el miedo

El uso de drones armados en zonas urbanas se ha vuelto más frecuente.

Esto genera un impacto adicional en la población civil, que vive bajo una sensación constante de vigilancia y peligro.

La Cruz Roja advierte que esta práctica incrementa el estrés, la ansiedad y restringe aún más la movilidad.

Las cifras que reflejan la crisis

Datos de Naciones Unidas muestran la dimensión del problema:

  • Al menos 5,500 personas han muerto entre marzo de 2025 y enero de 2026
  • Cerca de 1.4 millones han sido desplazadas

Además, las bandas no solo dominan gran parte de la capital, sino también zonas estratégicas del país.