Argentina. En redes sociales comenzó a circular la versión de que el gobierno de Javier Milei evalúa imponer multas de hasta un millón de pesos a personas que transiten en espacios públicos con máscaras de animales o identificándose como “therians”.
El tema encendió el debate digital. Pero, hasta ahora, no hay un decreto ni un proyecto de ley oficialmente publicado que confirme una medida concreta con ese alcance. Lo que sí existe es una conversación pública intensa.
Primero: ¿qué son los “therians”?
El término viene del griego therion (animal). Se usa para describir a personas —en su mayoría jóvenes— que dicen sentir una conexión profunda con un animal específico como parte de su identidad.
Algunos lo expresan:
- Usando máscaras o accesorios.
- Imitando movimientos o sonidos.
- Caminando en cuatro patas en espacios recreativos.
- Compartiendo contenidos en TikTok o Instagram.
No se trata de una transformación física ni de un personaje artístico necesariamente. Para quienes se identifican así, es una vivencia interna o simbólica.
¿Es lo mismo que los “furries”?
No. La comunidad “furry” gira en torno a disfraces y personajes animales antropomórficos, generalmente como expresión artística o de entretenimiento.
Los “therians”, en cambio, hablan de identidad personal, no solo de afición.
El trasfondo real
Más allá de la polémica política, el fenómeno refleja cómo las redes sociales influyen en la construcción de identidad juvenil y cómo ciertos comportamientos se vuelven virales rápidamente.
No es un movimiento masivo ni estructurado, pero sí visible en plataformas digitales.

