Más de doscientos ciudadanos estadounidenses se congregaron este sábado en la emblemática Plaça do Comércio de Lisboa, Portugal, para manifestarse en contra del presidente Donald Trump y su política comercial. Bajo el lema “Hands off” (Manos fuera), los manifestantes expresaron su rechazo a los aranceles impuestos por EE.UU. y a lo que consideran un retroceso en materia de relaciones internacionales y derechos humanos.
¿Qué desató la protesta?
La manifestación ocurrió apenas tres días después de que el gobierno de Trump impusiera nuevos aranceles a productos importados de todo el mundo. En el caso de la Unión Europea, los aranceles llegaron al 20 %, lo que ha desatado una nueva guerra comercial, provocando caídas en las principales bolsas internacionales.
Pancartas y mensajes claros
Los manifestantes, muchos de ellos pensionistas estadounidenses que viven en Portugal, portaban carteles con frases como:
- “Idiotas gobiernan América”
- “Estadounidenses contra Trump”
- “Pongan un arancel a las malas ideas”
- “Manos fuera de los derechos humanos”
También se vieron banderas estadounidenses al revés —símbolo internacional de protesta— y caricaturas de Trump y de su aliado, el empresario Elon Musk.
Un movimiento global
Esta protesta en Lisboa forma parte del movimiento “Hands off”, que ha organizado manifestaciones en distintas ciudades del mundo como respuesta a las políticas exteriores y comerciales del actual gobierno estadounidense.
Voces desde la concentración
Darcy Everson, una de las organizadoras, lleva más de tres décadas viviendo en Portugal y aseguró sentirse “abochornada, humillada y avergonzada” por la actuación de la administración Trump, especialmente en relación con el conflicto en Ucrania.
“No se trata solo de economía”, declaró Everson. “Este gobierno está desestabilizando la forma en que el mundo ha evolucionado para protegerse mutuamente. De repente quieren volver al expansionismo y apropiarse de territorios como Canadá, Panamá o Groenlandia. Es horroroso”.
Presencia estadounidense en Portugal
Actualmente, residen alrededor de 2,000 ciudadanos estadounidenses en Portugal, muchos de los cuales han expresado públicamente su desacuerdo con la política exterior de su país, especialmente desde el regreso de Trump a la presidencia.