Malawi. — En una zona rural donde casarse siendo niña era parte de la costumbre, una mujer decidió poner un límite claro. La jefa tradicional Theresa Kachindamoto, líder del pueblo Ngoni en Malawi, tomó una decisión firme: en su territorio no habría más matrimonios infantiles.
No fue una promesa. Fue una orden que cambió la vida de cientos de niñas.
Qué hizo diferente esta líder comunitaria
Al asumir su rol como autoridad tradicional, Kachindamoto se encontró con una realidad dura, niñas eran obligadas a casarse, muchas dejando la escuela y perdiendo cualquier oportunidad de elegir su futuro.
Su respuesta fue directa:
- ~Prohibió los matrimonios de menores de edad.
- ~Ordenó anular las uniones ya existentes.
- ~Sancionó a líderes locales que permitían estas prácticas.
- ~Exigió que las niñas regresaran a la escuela.
El impacto en solo tres años
La decisión no se quedó en palabras. En un período de tres años, alrededor de 850 matrimonios infantiles fueron disueltos bajo su autoridad tradicional.
Eso significó:
- ~Niñas que dejaron de ser esposas forzadas.
- ~Menores que volvieron a las aulas.
- ~Familias obligadas a replantearse prácticas que parecían intocables.
Por qué su decisión fue clave
Aunque Malawi cuenta con leyes que prohíben el matrimonio infantil, en muchas comunidades rurales las tradiciones pesan más que la legislación. Ahí es donde la figura de una jefa tradicional tiene un poder real.
Kachindamoto usó ese poder para enviar el mensaje de que la cultura no puede estar por encima de la dignidad ni del futuro de las niñas.
Educación en lugar de resignación
Uno de los pilares de su decisión fue la educación. Para la jefa Ngoni, anular un matrimonio no tenía sentido si la niña regresaba al mismo círculo de vulnerabilidad.
Por eso, su orden siempre fue acompañada de la instrucción la escuela primero.
Un liderazgo que trascendió fronteras
El caso llamó la atención fuera de Malawi porque demuestra que el cambio social no siempre empieza en los parlamentos, a veces empieza en las comunidades.
Sin grandes discursos ni recursos internacionales, una autoridad local logró romper una práctica arraigada durante generaciones.
Más que cifras, futuros recuperados
Hablar de 850 matrimonios anulados es hablar de 850 historias distintas. Niñas que recuperaron su infancia, su derecho a estudiar y la posibilidad de decidir sobre su vida.
En Malawi, una jefa tradicional dejó claro que decir “basta” también es una forma de liderazgo.

