Caracas.- Dos días después de la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores por fuerzas estadounidenses, Delcy Rodríguez juró como presidenta encargada de Venezuela, en un escenario marcado por ataques militares, tensión internacional y un país políticamente sacudido.
La juramentación estuvo a cargo de Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la nueva mandataria. Con ese acto, Delcy se convirtió en la primera mujer en la historia venezolana en encabezar el Poder Ejecutivo.
Durante la ceremonia, Rodríguez dejó clara su postura ante el momento que vive el país. Aseguró que en estas «horas terribles de amenazas contra la estabilidad» no descansará «ni un minuto para garantizar la paz», marcando un tono de resistencia y control institucional.
Mensaje al país y denuncia directa
En su primer discurso como mandataria encargada, transmitido por Venezolana de Televisión (VTV), Rodríguez habló con un tono emotivo y político. «Vengo con dolor por el sufrimiento que se le ha causado al pueblo venezolano luego de una agresión militar ilegítima contra nuestra patria», expresó.
La funcionaria denunció que Maduro y Flores permanecen como «rehenes» en Estados Unidos y prometió trabajar por una Venezuela libre, soberana e independiente, con estabilidad política, seguridad y «felicidad social» como ejes centrales de su gestión.
Primeras decisiones y pulso con Washington
Rodríguez fue convocada por el Tribunal Supremo de Justicia para asumir el cargo tras la captura del mandatario. En menos de 24 horas, presidió su primer consejo de ministros y comenzó a mover fichas en un tablero complejo.
Entre sus primeras acciones, designó una comisión especial encabezada por Jorge Rodríguez e integrada por hijos de Maduro, con el objetivo de gestionar la liberación del mandatario y de Cilia Flores en territorio estadounidense.
Además, anunció a través de Telegram una propuesta a Washington para avanzar en una agenda de cooperación conjunta, en un intento de bajar tensiones sin ceder control político interno.

