Afganistán. El gobierno encabezado por el Talibán puso en vigor un nuevo código penal que redefine cómo se castigan distintos delitos en el país. La normativa ha encendido alertas porque introduce criterios distintos según la posición social del acusado y fija reglas que impactan directamente a las mujeres.
Más que un simple ajuste legal, el texto reorganiza prioridades dentro del sistema judicial afgano.
Violencia en el matrimonio: cómo lo regula la nueva norma
Uno de los artículos más discutidos , el 32, establece que, dentro del matrimonio, solo se considerará delito la agresión cuando existan señales físicas evidentes como fracturas o heridas visibles.
Si no hay marcas claras, no se contempla sanción. Si las hay, la pena prevista puede llegar hasta quince días de prisión, y la mujer debe demostrar el abuso ante la autoridad judicial.
El punto crítico, según expertos, es que el estándar probatorio es alto y la sanción es limitada en comparación con la gravedad que puede implicar la agresión.
Permanecer en la casa de la familia también puede ser delito
El nuevo código también regula la permanencia de una mujer casada en la vivienda de su familia de origen.
Si no cuenta con el permiso del esposo o con una justificación aceptada bajo la interpretación religiosa vigente, podría enfrentar hasta tres meses de prisión. La disposición incluye posibles consecuencias para los familiares que no la envíen de regreso al hogar conyugal.
En la práctica, esto reduce las opciones de refugio ante conflictos o situaciones de violencia doméstica.
Un sistema con castigos distintos según la posición social
El texto legal introduce un tratamiento diferenciado de las sanciones. Para ciertas conductas, miembros de sectores religiosos o élites pueden recibir medidas más leves en comparación con ciudadanos de clases populares.
Ese diseño ha sido interpretado por analistas como la formalización de un sistema penal jerarquizado.
El escenario más amplio
Desde 2021, cuando el Talibán retomó el control del país, se han aplicado restricciones progresivas en educación, empleo y participación pública femenina.
Este código penal se integra a ese marco más amplio. Lo que hoy cambia no es solo la redacción de artículos legales. Es la manera en que se define qué conductas se consideran graves, cuáles no y quiénes enfrentan mayores consecuencias dentro del sistema.
Para millones de mujeres afganas, esas definiciones no son abstractas, impactan su vida diaria, su movilidad y su capacidad de buscar protección.

