InicioEntretenimientoJuan Luis Guerra encendió el Cibao: una noche de orgullo dominicano

Juan Luis Guerra encendió el Cibao: una noche de orgullo dominicano

Santiago. – Desde las seis de la tarde el Estadio Cibao empezó a llenarse de expectativa. VIP, Special Guest y gradas fueron ocupando sus espacios mientras el ambiente se calentaba con conversaciones, fotos y mucha emoción acumulada en espera de Juan Luis Guerra.

A las 9:35 de la noche arrancó oficialmente la fiesta. Antes, la tarima abrió espacio a nuevos talentos y propuestas frescas. MARTOX puso a vibrar a los presentes, luego llegaron Rawayana, Maridalia Hernández y Adalgiza, El Blachy y El Prodigio, sumando colores distintos a una noche que reunió a más de 18 mil personas.

Un repertorio que fue puro corazón

Juan Luis salió con “Rosalía” y desde ahí el viaje fue directo a la memoria colectiva. “Travesía”, “Tienes la llave de mi corazón”, “Como yo te quiero”, “Estrellitas y duendes”, “El Niágara en bicicleta”, “Ojalá que llueva café”, “Las avispas”… una tras otra fueron encendiendo al público.

Cuando sonaron “Te regalo una rosa”, el estadio literalmente perdió la compostura. Y aunque a las 11:17 parecía que todo había terminado, el coro de “¡otra, otra!” trajo a Juan Luis de vuelta. El cierre, a las 11:35, fue con “Bilirrubina” y fuegos artificiales, dejando a todos cantando a pulmón.

La vibra: alegría, pero con pausas

Hubo momentos altos, muy altos. Canciones coreadas de principio a fin y un público entregado. Sin embargo, a diferencia de otros conciertos del maestro —como el épico de 2012, marcado por una energía continua incluso bajo lluvia— esta vez se sintieron pausas más prolongadas entre presentaciones, lo que hizo que por momentos el ritmo bajara.

También se comentaron algunos detalles organizativos y precios elevados en alimentos, pero nada que opacara lo esencial, es decir, la conexión entre Juan Luis y su gente.

Lo que quedó

Más que un concierto, fue un recordatorio de quiénes somos cuando suena un merengue o una bachata bien hecha. Fue familia, fue nostalgia, fue orgullo.

Porque cuando Juan Luis canta, no hay generaciones ni diferencias sino un país entero celebrando su música.