Santa Clara, California | Levi’s Stadium. — No fue un show más. Fue identidad, emoción y orgullo latino transmitido al mundo entero. El medio tiempo del Super Bowl esta noche se transformó en una celebración cultural cuando Bad Bunny salió al escenario y, desde el primer segundo, dejó claro que lo que iba a pasar ahí no se parecía a nada anterior.
Miles de fanáticos llenaban el Levi’s Stadium. Millones más miraban desde sus casas. Y aun así, Benito decidió hablar en español.
“Buenas tardes California, mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio y si hoy estoy en el Super Bowl es porque nunca dejaron de creer en mí”.
La frase cayó como un manifiesto. El estadio respondió con euforia.



“¡Qué rico es ser latino!”
Así arrancó el espectáculo. Sin traducciones. Sin concesiones. Con orgullo.
Bad Bunny abrió con “Tití me preguntó”, cargando un balón de fútbol americano, mezclando su mundo con el del evento deportivo más grande de los Estados Unidos. Desde ahí, el ritmo no bajó.
Siguió “Yo perreo sola”, dedicada “a las mujeres en el mundo entero”.
La música, la sorpresa y la narrativa
El show avanzó como una historia viva.
Con “Voy a llevarte pa’ PR”, Bad Bunny cayó en otro espacio del escenario, y el ambiente cambió de golpe cuando comenzó a sonar “La gasolina”, conectando generaciones y géneros.
Luego, una frase que lo resume todo: “Nunca dejé de creer en mí” Y entonces pasó algo que nadie esperaba.
Bad Bunny y Lady Gaga



En medio de una escena de boda, apareció Lady Gaga, primera invitada de la noche. Cantó “Die With a Smile” junto a una banda de salsa, y luego se sumó al ritmo latino bailando “Baile inolvidable” con Bad Bunny. El contraste, la química y el riesgo artístico hicieron del momento uno de los más comentados del espectáculo.
Puerto Rico en el centro del escenario
La puesta en escena fue una carta de amor a Puerto Rico.
Cañas de azúcar, banderas de toda América Latina y una frase que resumió el mensaje del show: “Ahora todos quieren ser latinos, pero les falta sazón”.
Detrás, un letrero claro y directo: “La única cosa más poderosa que el odio es el amor”.
La Casita fue más que escenografía
Uno de los símbolos más potentes del espectáculo fue La Casita. No era decoración. Era un mensaje.
Una réplica de una vivienda típica puertorriqueña, inspirada en casas reales de la isla —incluida una en Humacao—, que funcionó como segundo escenario. Ahí, Bad Bunny llevó al Super Bowl la cotidianidad de los barrios, la música que sale por las ventanas, las conversaciones en la marquesina, la vida real donde nació el reguetón.
Un hogar puertorriqueño en medio del evento televisivo más visto del planeta.



Más invitados, más historia
El orgullo boricua siguió creciendo cuando Ricky Martin subió al escenario para interpretar “Lo que le pasó a Hawái”, en un momento cargado de simbolismo y reivindicación cultural.
También aparecieron Toñita y su Grammy reciente durante “NUEVAYoL”, conectando la historia latina en Nueva York con el presente del género.
Canciones que marcaron el show
Durante el medio tiempo, Bad Bunny interpretó algunos de sus temas más representativos:
- Titi me preguntó
- Yo Perro Sola
- Safaera
- Party
- Voy a llevarte pa PR
- Eoo
- Mónaco
- Die Whith a Smile – Interpretación de Lady Gaga
- Baile Inolvidable
- NuevaYol
- Lo que le pasó a Hawaii – Interpretación de Ricky Martin
- El Apagón
- Café con Ron
- DTMF
Todo acompañado de una escenografía vibrante, profundamente latina y con Puerto Rico como eje central.
Un Super Bowl para la historia
El Super Bowl LX, disputado entre New England Patriots y Seattle Seahawks, se celebró en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. Más allá del partido, el momento más visto volvió a ser el medio tiempo, con picos de audiencia superiores a los 127 millones de espectadores.
Esta vez, ese espacio no solo fue entretenimiento. Fue una declaración cultural. Bad Bunny no solo se presentó en el Super Bowl, lo ocupó, lo habló en español, lo llenó de Caribe y volvió a demostrar por qué hoy es uno de los artistas más valorados e influyentes del mundo.

