Su residencia de 30 conciertos podría dejar más de 200 millones de dólares en la isla
Bad Bunny no solo hace historia con su música, sino también con el impacto que genera. Este viernes arranca su residencia de 30 conciertos en el Coliseo de Puerto Rico, un evento sin precedentes que está a punto de transformar la economía local.
El ciclo de shows, titulado «No me quiero ir de aquí», es un homenaje directo a la isla que lo vio nacer y que inspira su más reciente álbum «Debí Tirar Más Fotos», un trabajo cargado de salsa, merengue, bachata, música jíbara y sentimiento patrio.
Un espectáculo sin precedentes (ni precedido)
400 mil boletos vendidos y turistas de todo el mundo rumbo a San Juan
Los números son contundentes: más de 400,000 boletos vendidos (casi todos en pocas horas), 200,000 visitantes, hoteles con ocupación disparada, y al menos US$196 millones en impacto económico, según cifras de Discover Puerto Rico. Todo esto en plena temporada baja por huracanes.
Por noche, se espera que El Choliseo reciba unas 14,000 personas. Muchas vendrán desde el extranjero y no solo a ver a Bad Bunny: también a explorar la isla, sus playas, su cultura, su comida y su gente.
Mucho más que música
Hoteles, restaurantes y excursiones diseñan paquetes temáticos para los fans
Esta residencia va más allá del escenario. Desde enero, se ha trabajado una estrategia para que los asistentes vivan una experiencia completa: hospedaje, fiestas privadas, spas, regalos exclusivos y recorridos culturales.
La idea es clara: usar este momento como una gran vitrina internacional. Si todo sale bien, Puerto Rico podría convertirse en un nuevo hotspot para residencias de artistas latinos, como ya ocurre en Las Vegas con estrellas como Adele o Britney Spears.
¿Y la infraestructura lo aguanta?
Expertos advierten que el reto logístico también es enorme
Con tanto movimiento turístico concentrado en San Juan, las autoridades y empresas privadas deberán demostrar que la isla puede sostener este tipo de eventos a gran escala sin afectar la experiencia del visitante. Transporte, carreteras y servicios estarán “a prueba”, como lo define la economista Indira Luciano.
La buena noticia es que también se abren oportunidades: nuevas contrataciones (ya hay 1,000 empleados locales en la producción), impulso al turismo interno, y crecimiento en sectores creativos.
«Esto es para mi gente»
Benito reservó funciones exclusivas para el pueblo puertorriqueño
De las 30 fechas, nueve fueron vendidas solo para residentes locales, y de manera presencial, en puntos estratégicos de la isla. En lugares como Corozal, miles hicieron fila para conseguir una entrada.
El gesto, según el propio Bad Bunny y su representante Noah Assad, responde a su compromiso con la comunidad: “Todo lo que hacemos lo pensamos desde Puerto Rico. Esta residencia le va a mostrar al mundo el valor intangible de nuestro hogar”.