Santo Domingo.- Los Toros del Este no tenían margen y respondieron en el momento justo. Con un triunfo 6-5 sobre los Gigantes del Cibao, se mantuvieron vivos en la pelea por el segundo boleto a la final y obligaron a mirar la tabla con lupa.
No fue un juego cómodo ni controlado. Fue de esos que se juegan con la calculadora apagada y el pulso acelerado, porque perder significaba quedar al borde del adiós.
Sergio Alcántara cargó con el peso
La noche tuvo nombre propio. Sergio Alcántara empujó tres carreras, incluyendo la del desempate, y se convirtió en el bate que sostuvo a los Toros cuando el partido parecía escaparse.

Se fue de 4-3, con dos dobles, anotada y producción clave. Cada turno suyo tuvo impacto directo en el marcador y en el ánimo del dugout romanense.
Ventaja temprana, respuesta rival
Los Toros marcaron desde el primer inning con agresividad en las bases y batazos oportunos. Pero los Gigantes no se quedaron mirando y respondieron rápido, apretando el juego con poder y producción en momentos puntuales.
El empate llegó en el sexto episodio con un jonrón solitario de Jorge Bonifacio, dejando el partido 5-5 y el ambiente cargado de tensión en San Francisco.
La carrera que valía oro
En la octava entrada llegó el momento decisivo. Los Toros fabricaron la carrera del triunfo con velocidad, presión y un doble clave de Alcántara que rompió el empate, aunque terminó pagando el intento de estirar la jugada.
Esa anotación cambió el guion del juego y dejó a los Gigantes sin margen para otro golpe.
El bullpen respondió
El relevo taurino hizo su parte. Jean Carlos Mejía y Joe Corbett cerraron las últimas entradas, con Corbett asegurando el salvamento pese a permitir tráfico en las bases.
Fue un cierre tenso, pero efectivo. Justo lo que necesitaban los Toros en una noche límite.
¿Qué deja este resultado?
Los Toros mejoraron a 11-7 y pasaron momentáneamente al frente en la lucha por el segundo puesto, mientras esperan el desenlace del juego pendiente entre Águilas y Escogido.

