EsquinaRD. – Los Toros del Este soltaron el bate a tiempo y vencieron 10-6 a los Gigantes del Cibao en un duelo movido, intenso y con sabor a semifinal. La victoria mantiene encendida la pelea grande del Round Robin.
Eloy Jiménez fue la chispa temprana con cuadrangular y tres empujadas. Sergio Alcántara respondió con otro palo largo y la misma dosis de remolques, marcando territorio y levantando a la fanaticada romanense.
En el séptimo, Bryan de la Cruz se sumó a la fiesta con un jonrón solitario que abrió el marcador y dio aire. Ese batazo puso cifras claras y frenó cualquier intento de reacción inmediata cibaeña.
Ventaja que pesa en la tabla

Con el triunfo, los Toros colocaron su marca en 5-2 y siguen de cerca a los Leones del Escogido, que también ganaron. La presión ahora se siente en cada entrada de esta semifinal apretada.
Los Gigantes arrancaron con fuerza en el tercero gracias a un jonrón de Francisco Mejía que volteó la pizarra. El batazo animó el dugout visitante, pero la respuesta local llegó rápido y sin rodeos.
Respuesta anaranjada sin rodeos
Jiménez devolvió la ventaja en el cierre del tercero con un cuadrangular oportuno. El estadio explotó y el juego tomó otro color, con los Toros jugando suelto y agresivo sobre las bases.
El sexto episodio fue decisivo. Un doble productor de Tres Barrera y el jonrón de Alcántara ampliaron la distancia. Esa entrada dejó claro quién mandaba y obligó a los Gigantes a remar contracorriente.
Gigantes pelearon hasta donde pudieron
Ismael Munguía empujó dos más en el séptimo con un doble, mostrando orgullo y pelea. Aun así, el empuje no alcanzó para borrar la diferencia que ya pesaba en la pizarra.
A la ofensiva naranja destacaron Jiménez, Alcántara, Barrera y De La Cruz, con aportes clave en momentos calientes. Gilberto Celestino sumó velocidad y anotó dos veces, mientras Liberato y Candelario también dijeron presente.
El Round Robin sigue este lunes con los Toros visitando a los Leones en Santo Domingo y Gigantes enfrentando a las Águilas en San Francisco de Macorís. Cada juego ya se siente como una final adelantada.

