Santo Domingo. – Ocho meses después del derrumbe del club nocturno Jet Set, que dejó 236 personas fallecidas, el Estadio Quisqueya Juan Marichal fue escenario de un homenaje cargado de simbolismo antes del primer partido de exhibición entre la selección dominicana y los Tigres de Detroit.
La dedicatoria fue anunciada previamente por el comisionado de las Grandes Ligas, Rob Manfred, quien decidió que ambos encuentros sirvieran para honrar la memoria de las víctimas.
Un estadio en silencio
Antes de que se cantara “play ball”, la pantalla gigante proyectó un audiovisual dedicado a familiares, amigos y sobrevivientes. El estadio guardó respeto. No era un juego cualquiera.
Luego del video, los familiares de Octavio Dotel, Tony Blanco, Rubby Pérez y Nelcy Cruz pasaron al terreno para integrar el cuadro de honor. También lo hizo Esteban Germán, uno de los sobrevivientes del desastre, quien subió al montículo para realizar un lanzamiento simbólico.


En la receptoría estuvieron figuras de peso: Juan Soto, Fernando Tatis Jr., Vladimir Guerrero Jr., Geraldo Perdomo y Manny Machado recibieron los envíos, en una escena que mezcló luto, orgullo y unidad.
Como parte del homenaje, Manfred entregó un cheque de US$125,000 a la Cruz Roja Dominicana, fondos que serán destinados a las familias de las víctimas.
La serie continúa
El segundo partido entre la selección dominicana y el conjunto ligamayorista está pautado para las 3:05 de la tarde de este miércoles. Se espera que Juan Marichal, primer dominicano en ingresar al Salón de la Fama de Cooperstown, realice el lanzamiento de honor.
Más allá del marcador, la jornada dejó claro que el béisbol, cuando el país lo necesita, también sabe ser abrazo y memoria.

