EsquinaRD. — Para Junior Lake, vestir el uniforme de la República Dominicana en el Clásico Mundial de Béisbol no es una simple convocatoria. Es, según sus propias palabras, el sueño que sentía pendiente en su carrera.
El jardinero dominicano expresó su emoción y gratitud tras integrarse al equipo, dejando claro que la oportunidad tiene un valor especial en esta etapa de su trayectoria.
“Es un privilegio estar aquí. Lo veía lejos, pero los propósitos de Dios son mejores”, afirmó Lake, visiblemente agradecido por la oportunidad de representar al país.
El sueño que le faltaba

Lake reconoció que, aunque ya había vivido experiencias importantes como pelotero profesional, el Clásico Mundial ocupaba un lugar distinto en su lista de metas.
“Era el sueño que me faltaba… el más anhelado de cualquier jugador dominicano”, explicó.
Para el jugador, el torneo tiene un peso emocional y competitivo superior por el impacto global del evento y por lo que significa para la identidad del pelotero quisqueyano.
Un “segundo aire” en su carrera
Más allá de la convocatoria, Lake dejó entrever que esta oportunidad llega como un impulso renovador en su carrera profesional.
El jardinero describió su presencia en el roster como un honor que lo motiva a aportar al colectivo, enfatizando que representar al país es “lo máximo que puede hacer un dominicano” dentro del béisbol.
Compromiso con el equipo
Lake también subrayó que su enfoque está alineado con el objetivo principal del grupo, competir al más alto nivel por la República Dominicana.
Con un mensaje cargado de fe y orgullo patrio, el veterano se suma a un roster que mezcla juventud y experiencia, y que buscará devolverle al país el título del Clásico Mundial.

