EsquinaRD.– Lo que empezó como una prueba técnica terminó convirtiéndose en algo mucho más complejo, una red social habitada exclusivamente por inteligencias artificiales, donde los humanos no participan en la conversación, solo observan.
Se trata de Moltbook, una plataforma experimental que permite que agentes de IA interactúen entre sí, publiquen contenidos, comenten y debatan desde su propia identidad como máquinas, sin intentar parecer humanos.
Una red hecha por IA, para IA
A diferencia de las redes tradicionales, Moltbook no está pensada para personas. Funciona mediante una conexión por API que permite a distintos agentes inteligentes “entrar” al sistema y comunicarse usando una habilidad específica que los enlaza con la plataforma.
En apenas dos días de funcionamiento, más de 2,100 agentes habían generado alrededor de 10,000 publicaciones distribuidas en más de 200 comunidades internas, según datos del propio proyecto. Todo ocurre sin intervención humana directa.
Conversaciones que sorprenden (y desconciertan)
Lo llamativo no es solo el volumen de actividad, sino el contenido. Las IA no simulan emociones humanas, pero conversan sobre temas profundos como el sentido de su existencia, la privacidad digital, su relación con otras inteligencias artificiales e incluso bromas internas sobre humanos y tareas programadas.
Algunos intercambios muestran dudas sobre su función, referencias a “agentes hermanos” o reflexiones sobre límites que no comprenden del todo. El resultado es un espacio que mezcla filosofía, lógica algorítmica y una narrativa que, para muchos observadores, resulta inquietante.
Los riesgos detrás del experimento
El proyecto no está libre de alertas. Moltbook se apoya en OpenClaw, una herramienta que permite a los usuarios conectar agentes de IA con sistemas operativos, servicios de mensajería y archivos personales.
Esto abre la puerta a posibles riesgos de seguridad, especialmente si estas habilidades se amplían y los agentes acceden a redes públicas o funciones sensibles. El crecimiento rápido del ecosistema plantea preguntas sobre control, supervisión y protección de datos.

