EsquinaRD. – Cuando dos generaciones comparten liderazgo en una de las revistas más influyentes del mundo, las diferencias no tardan en notarse.
En una conversación conjunta con The New York Times, la directora editorial global de Vogue, Anna Wintour, y la jefa de contenido editorial de Vogue US, Chloe Malle, hablaron sobre el presente y futuro de Vogue. Pero más allá de los planes editoriales, lo que quedó claro fue el contraste entre sus estilos.
Una sucesión bajo observación
Desde que Chloe asumió el cargo en septiembre de 2025, las comparaciones han sido inevitables. Parte del público duda si realmente encabeza la edición estadounidense o si Anna sigue influyendo desde detrás del escenario.
Wintour fue directa al respaldarla. Sobre Chloe afirmó: “es brillante y le interesan muchas cosas distintas, por supuesto aprecia y ama la moda, pero no es una obsesionada por la moda y creo que es un gran regalo que tener cuando ves el paisaje de Vogue”.
Para Anna, esa mirada menos centrada exclusivamente en la moda puede ampliar el alcance de la revista.
La identidad propia

Chloe compartió una anécdota que marcó uno de los momentos más reveladores de la entrevista. Durante la edición de marzo, contó que Anna se mantuvo distante hasta el final del proceso, pero luego la llamó para preguntarle: “Chloe, todo en la edición de marzo de Vogue luce bien, está bien, pero quiero saber, ¿dónde está lo tuyo? ¿Qué hace esta edición tuya? ¿Dónde están los perros raros?”.
La referencia apuntaba a Dogue, el proyecto creativo de Malle en el que recrea portadas icónicas con perros.
El comentario que encendió debate
En otro momento, Chloe dijo: “el hecho de que esté editando Vogue ahora signifique que soy alguien intimidante para hablar en la entrada al Kínder. Eso no es lo que yo soy”.
La frase generó conversación porque durante décadas Anna ha sido vista como una figura distante y altamente selectiva. Sin mencionarla directamente, la comparación quedó flotando.
Wintour pidió que dejen de enfrentarlas y aseguró que “Chloe ya es una gran editora de Vogue”.
El punto más tenso: el presupuesto
La entrevista subió de tono cuando preguntaron qué haría Chloe si tuviera el presupuesto que Vogue manejaba a finales de los años 90. Ella habló de pagar mejor al equipo y apostar por producciones más ambiciosas.
Al concluir, Anna intervino para aclarar que Vogue tiene un “presupuesto muy sano” y que la forma de usar los recursos depende de cada momento.
El contraste fue evidente, visión aspiracional frente a precisión ejecutiva.
Dos respuestas finales que lo resumen todo
La última pregunta fue sencilla: ¿cuándo fue la última vez que te sentiste nerviosa?
Chloe respondió que media hora antes de la entrevista.Anna dijo que nunca. En pocas palabras, la conversación no solo trató sobre el futuro de Vogue. Mostró dos estilos de liderazgo, dos temperamentos y dos maneras distintas de ejercer poder en la industria de la moda.

